La producción de combustibles biológicos (biocombustibles) a partir de bagazo de caña de
azúcar, remolacha y cultivos de granos, ejercerá un enorme impacto económico y ambiental en el
futuro. El incremento en el empleo de biocombustibles como sustituto del diesel de
petróleo conllevará una significativa reducción en su precio, disminuirá la contaminación del aire y
contribuirá a la sustentación del un mundo más limpio y más verde. La siempre creciente demanda de energía, así como también la continua alza en los precios del petróleo, están alentando la producción de biocombustibles y la más estrecha cooperación entre el agro y el sector de la energía.
Inmensas inversiones por parte de los gobiernos y sectores públicos y privados serán canalizadas hacia programas de investigación y desarrollo, el mejoramiento de los rendimientos agrícolas y la
implementación de avanzados e innovadores métodos de riego y procesamiento de las cosechas.
Es ya evidente que en el futuro inmediato, los combustibles de origen biológico se convertirán
en uno de los temas de mayor importancia en la
agenda mundial.