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La patata es una planta anual con un sistema
de raíces superficiales de entre 30 y 40 cm.
Los cultivos pueden realizarse exitosamente
en suelos fértiles y bien drenados. Los más
altos rendimientos se obtienen en suelos
medianos.
La patata es sensible a condiciones de
humedad y a la temperatura del suelo y las
hojas son sensibles a las heladas.
La patata ofrece una buena respuesta a la
fertilización y a los suelos fértiles. En suelos
con inadecuados niveles de fósforo y
potasio, se requiere un alto nivel de
fertilización del suelo antes de la siembra y
se necesita una provisión constante de
nitrógeno durante toda la temporada de
cultivo. La patata puede ser cultivada en dos
temporadas, dependiendo de las condiciones
climáticas.
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